Se conocieron datos de un interesante informe elaborado por el Instituto Provincial de Análisis e Investigación, Estadística y Censos, que de manera minuciosa, refleja cifras preocupantes que ratifican la crisis por la que atraviesa, entre otros, el sector industrial de Tierra del Fuego.
En primer lugar, vale decir que este miércoles también se conocieron nuevos datos de la Unión Industrial Argentina que indican que la actividad industrial cayó 6,8% interanual en febrero y acumula 9 meses seguidos con bajas, en un escenario en donde el horizonte que nos permita observar un panorama más alentador, está cada vez más lejos.

Volviendo al plano provincial, los números son alarmantes. Y tal como explicó el economista Federico Rayes de la consultora Ecotono, en un contexto más favorable, la industria fueguina llegó a contar con más de 16.000 trabajadores; en los últimos años, la cifra promedió en los 11.500.
Si sumamos los sectores de la industria electrónica, textil, confeccionista, pesquera y plástica, los puestos de trabajo superan, por muy poco, la cifra de 7.000.
A marzo de este año, el informe indica que son precisamente 7.309 los trabajadores que se desempeñan en los sectores anteriormente mencionados. Sumando otras actividades, el empleo llega a 7.466 personas registradas.
La industria electrónica lidera el ranking de los sectores que mayor empleo generan y las cifras señalan que son 5.305 trabajadores los que se desempeñan, principalmente, en las firmas radicadas en nuestra ciudad.
Por su parte, la industria plástica ocupa el segundo lugar con 728 trabajadores registrados a marzo de este año.
Luego aparece uno de los pioneros en la producción local: el sector textil que cuenta con más 540 personas registradas a las que se suman las 265 del sector confeccionista.

El economista Federico Rayes, dialogó con FM Del Pueblo donde analizó estas cifras e indicó que “es un dato preocupante porque hacía rato que no había una merma tan importante en el total de empleos directos. Veníamos en un escalón más bajo hacia unos años; el mejor registro que tuvimos en alguna oportunidad alcanzó los 16.000 puestos y en los últimos años estábamos manteniendo un promedio entre 12 y 11 mil”.
Para entender esta crítica postal, recordó que “a fines del año pasado, producto de la crisis por la prórroga del subrégimen y la particularidad de las textiles y confeccionistas, y finalmente con el cambio de gobierno, los números fueron bajando hasta 7.500 que es una cifra que alarma muchísimo. El componente más relevante es que la industria electrónica está destinada al consumo interno y en la situación actual los bienes durables que se producen como celulares y microondas fueron relegados por la sociedad porque comenzó a priorizar otros bienes de primera necesidad.”
“Con una demanda achicada, la producción debe ajustarse”.
En este sentido, Rayes advirtió que “hoy las complicaciones para importar también persisten, pero el componente más importante que explica este escenario es la reducción drástica que se dio en el consumo interno. Un cierre indiscriminado de fábricas en Tierra del Fuego va a impulsar el desempleo a niveles donde no queremos que esté y eso trae aparejado otro contexto económico y social y en el corto plazo recae en el Estado porque las familias necesitarán asistencia”.
Preocupación en Tecnomyl
A la crisis industrial que atraviesa el sector electrónico y textil de Tierra del Fuego, se suma una nueva firma y tiene que ver con Tecnomyl.
Para poner en contexto, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, a través de un mensaje en la red social X, anticipó días atrás medidas para “favorecer al agro”. El mensaje fue publicado el lunes 8 de abril por la tarde y anunció que se producirá este mes la “baja de aranceles de herbicidas” y una “mejora de aprobaciones de los permisos de Senasa”.

“Los herbicidas a base de atrazina, glifosato y 2-4,D bajarán del 35% al 12.6% (que es el Arancel Común vigente para el Mercosur). A su vez reduciremos el arancel de la Atrazina primaria, desde el 24% actual al 10.8%”, dice textualmente.
Esta decisión del gobierno nacional despertó la alarma en el presidente de la empresa Tecnomyl, Aníbal Mocchi, quien dialogó con Radio Provincia donde explicó que “atrazina que es un producto herbecida para maíz y es un insumo clave para la producción de este cultivo. Tecnomyl tiene un rol preponderante en el mercado y Tierra del Fuego también porque desde acá se produce gran parte de atrazina que se comercializa en el país y en Argentina se comercializan unos 22 millones de kilos de este insumo de los cuales 16 millones son de origen local y de esos 16, 11 millones están en manos de Tecnomyl”.
En este sentido, aseguró que “esta baja en los aranceles sin duda va a repercutir seriamente en la industria local y representarían dos líneas productivas muy importantes de las 10 que tiene nuestra planta. Esto también se vería afectado de forma directa el empleo con lo cual casi 60 puestos de trabajo podrían peligrar de forma directa y todas las consecuencias indirectas que tiene en el mercado porque no solo hablamos de nuestra gente especializada, sino también en el transporte y en nuestros proveedores”.
Según indicó Mocchi, “la situación es muy preocupante porque nuestros productos son tecnológicamente superiores a los que se intentan traer que son los de origen chino. Nosotros abastecemos a una empresa líder multinacional del mundo del agro que dejó de traer su producto de Estados Unidos para fabricar en Tierra del Fuego y sobre todo en Tecnomyl. Le abastecemos casi el 40% de los que ellos comercializan”.
Finalmente, detalló que “la baja de aranceles no incide en los costos de producción; es muy bajo, casi en un 2%, pero sí incide mucho en el comercio local y particularmente en la industria de Tierra del Fuego; ahí sí se vería el impacto. El producto no va a tener grandes beneficios de costos, sí puede estar interiorizado, pero la Atrazina de origen chino no es lo mejor. La situación es muy grave para la provincia y para la empresa.”