El presidente de la Cámara Fueguina de Industrias (CAFIN), Alberto Garófalo, dialogó con FM Origen 99.1 donde expresó su preocupación por la falta de claridad sobre un punto que es fundamental para la continuidad de las empresas textiles que hoy se encuentran radicadas en la provincia, principalmente en Río Grande.
La preocupación de las empresas se da mientras el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, anuncia una importante baja de aranceles a la importación de ropa y calzado.
Al respecto, comentó que al margen de la baja de aranceles, “tenemos otra preocupación por el futuro porque de las empresas que realmente quedaron dentro del régimen, no se termina de definir cuál es el mecanismo por el cual las empresas van a empezar a aportar porque el decreto que le dio la prórroga establece una rebaja de beneficios gradual a partir del 1 de enero de este año y tenemos interpretaciones diametralmente opuestas con lo que dice el decreto y cómo debe aplicarse.”
“Hasta ahora, la autoridad de aplicación no ha resuelto ese tema y cómo Cámara enviamos una nota a la secretaría de Ingresos Públicos pidiendo la aclaración correspondiente y no se nos ha respondido, por lo tanto, hay un escenario de incertidumbre porque según cómo se interprete ese punto, hace a la continuidad de la industria Textil de Tierra del Fuego”.
Con respecto a la baja de aranceles anunciada por Caputo, recordó que “la realidad de la industria textil de Tierra del Fuego, es distinta a la del continente. Comparten y el mercado está alicaído y no ha repuntado. Eso es un punto que tiene que ver con la economía real y es lo que marca en definitiva el nivel de actividad, pero al margen de eso, el tema de los aranceles debería impactar sin dudas mucho más en el continente que en Tierra del Fuego porque nosotros ya estábamos exentos de aranceles y la competencia va a venir a través de las importaciones al continente y con respecto a la isla, es una situación de mercado que conocemos.”
En este sentido, reiteró que “hay otros temas que hacen a la protección que no son directamente aranceles y que sí nos preocupan como que vayan quedando en el camino las medidas antidumpling porque si bien Tierra del Fuego tiene una promoción con beneficios que vienen a compensar la deslocalización, el costo de flete que tiene implícito los precios, hay otros temas que están lejos de poder estar ser subsanados como por ejemplo que ingrese mercadería de lugares que se produce con trabajo prácticamente esclavo como tenemos ejemplos concretos en Pakistán y Bangladesh donde suelen provenir las importaciones textiles.“
“Nosotros tenemos claro que efectivamente es una medida que se toma para forzar la baja de precios y lo que dice la industria textil del continente es que esto sería una competencia desleal porque hay productos que ingresan de orígenes donde tienen un tratamiento impositivo más benévolo que el que tiene la industria textil en Argentina. Ese no es nuestro caso. La industria textil de Tierra del Fuego tiene benévolo por eso decía que las diferencias son notables.”
“Hoy no tenemos un marco que pueda mostrarse como eficiente”, añadió Garófalo, quien apostó por la “reconversión”, pero remarcó la necesidad de que se trate cuanto antes. “Para una reconversión, no se hace de un día para el otro. Se puede dar en un escenario donde se fije cuáles son los plazos para esa reconversión. No podemos suponer que por el cierre de una planta inmediatamente va a ser reemplazada por otra en otro rubro que no tiene ningún antecedente en la isla y sin los beneficios del régimen: es infantil suponerlo.”
Respecto a los niveles de actividad, evaluó que “lo que vemos es una lenta recomposición al nivel de empleo si tomamos a las empresas obviamente que vienen funcionando con regularidad. Si tomamos los valores absolutos y ahí sí tenemos la caída de las empresas textiles que han dejado fuera del régimen, obviamente tenemos una caída de esos valores. de las que permanecen trabajando, han ido recuperado lentamente su ocupación.”
Consultado sobre la cantidad de empresas que hoy están produciendo, precisó que “son 41 empresas la que hoy se encuentran en actividad. Las textiles al 31 de diciembre del 2023 eran 12 fábricas de las cuales 11 estaban operativas y hoy tenemos siete que han quedado del régimen y dos que están operando pero con cautelaros, es decir, no sabemos cómo va a terminar eso.”
“En el último lustro, anduvimos por las 55 fábricas trabajando”, concluyó.