El crecimiento de la inflación en febrero llevó al Gobierno a preparar un rápido anuncio: la baja de tasas de importación para productos vinculados a la industria textil.
Después de bajar aranceles a muchos productos durante el año pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que avanzarán con una fuerte reducción de impuestos a la importación de ropa y calzado, con el objetivo de que bajen los precios localmente.
“Con el objetivo de bajar los precios locales y aumentar la competencia, vamos a rebajar los impuestos a la importación de ropa, calzado y telas”. “A partir de un Decreto que se publicará en los próximos días en el Boletín Oficial, serán reducidos los aranceles de ropa y calzado, que pasarán de 35% a 20%; de telas de 26% a 18%; y de los distintos hilados de 18% a 12, 14 y 16%”, anunció el ministro.
Tras el anuncio, la Unión Industrial Argentina (UIA) sentó postura. “Es preocupante que la agenda de integración comercial no esté acompañada de una agenda de competitividad dentro del país” y precisaron los distintos componentes del “costo argentino”: presión fiscal, desequilibrios macroeconómicos y falta de créditos.
“La competencia frente a las importaciones de bienes finales, en especial de algunos países, se torna desigual y desleal”, sintetizaron.
Por su parte, también se conoció la posición de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), desde donde señalaron que la medida llevará a “la destrucción de miles de puestos de trabajo y el quiebre de cientos de industrias”, por lo que calificaron a la decisión como un “industricidio“.
En un comunicado, apuntaron que la medida “favorece la competencia desleal de productos importados, que ingresan a nuestro país a precios irrisorios debido al dólar barato y a los costos laborales e impositivos que enfrentan en los países asiáticos donde se fabrican”.