La Vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, participó en Ushuaia del acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
Con palos al presidente Javier Milei, la vicepresidenta comenzó su discurso expresando que “el 2 de abril de 1982, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, nuestras FFAA recuperaron la soberanía sobre las Islas Malvinas, izando el pabellón nacional en Puerto Argentino tras 149 años de invasión británica”.
Continuando con el relato, recordó que luego “vendría luego el fracaso de una intensa gestión diplomática, el comienzo de los enfrentamientos, el hundimiento del crucero Gral Belgrano, la respuesta de nuestras fuerzas y el hundimiento de varios buques británicos. El desembarco enemigo, los duros combates, la derrota y la rendición. No habían aun regresado al continente nuestras tropas cuando ya se puso en marcha una campaña de desmalvinización, que durante años asoló a nuestro pueblo, pretendiendo imponer un relato maliciosamente tergiversado sobre la actuación de nuestros militares durante el conflicto”.
La vicepresidenta cuestionó que “se habló de los chicos de la guerra, de la ineficiencia, cobardía, falta de preparación y todo tipo de mentiras destinadas a desmerecer a nuestros hombres de armas. Fruto de esa maquinación los veteranos de guerra, soldados y militares, fueron escondidos a la sociedad, nuestras FFAA fueron desprestigiadas, perseguidas y desarmadas, y el recuerdo de la guerra se limitó al de un hecho vergonzoso que debíamos olvidar. Paradójicamente los primeros reconocimientos vinieron del enemigo, que en sus libros y declaraciones dejaron testimonio del profesionalismo y arrojo de nuestras fuerzas”.
En este sentido, destacó que “a pesar de la magnitud de esa campaña, nuestro pueblo comenzó una resistencia silenciosa pero constante y tomó la causa Malvinas como propia; lejos de dejarse someter, impuso el recuerdo de la gesta y manifestó su voluntad irrenunciable para recuperar nuestras islas. Aun en una sociedad fracturada, donde su clase política, sumergida en una decadencia alarmante, promueve deliberadamente la división con discursos de odio, la causa Malvinas es la única prenda de unidad de nuestra Nación”.
Para Villarruel, “el conflicto por las Islas Malvinas admite dos tipos de consideraciones. Las políticas destinadas a su recuperación y el recuerdo de sus héroes. Respecto de la primera cuestión, sabemos y ratificamos que la única solución al conflicto que mantenemos con el Reino Unido es el diálogo bilateral por soberanía. Pero ellos se niegan. La presencia ilegal de los británicos en el Atlántico Sur es un tema que excede la necesaria discusión sobre la soberanía de nuestras islas; estamos hablando del presente y el futuro de nuestros intereses en el Atlántico Sur. El Atlántico Sur tiene relevancia geopolítica por su ubicación geográfica que incluye uno de los principales pasos interoceánicos y la proyección antártica, y por los recursos naturales que posee, pesca y petróleo, es decir, alimentos y energía, los recursos más preciados hoy día por Asia y por Europa”.
Siguiendo con su discurso, advirtió que “son justamente las potencias extracontinentales las que quieren perpetuar su presencia militar en la zona y depredar nuestros recursos. Es una situación claramente anacrónica de la época colonial. Es decir, mientras Argentina sufre graves niveles de pobreza e indigencia, las potencias extracontinentales se están llevando de territorio argentino una cuantiosa fortuna en alimentos y energía. A eso se le suma el daño ecológico que causan en el Atlántico Sur”.
“Respondiendo al llamado del Papa Francisco en la encíclica Laudato si debemos implementar políticas hemisféricas que aseguren el cuidado de nuestra casa común, que es América, frente a la avidez de las potencias extracontinentales que saquean, degradan y agotan las riquezas de nuestros océanos. Ello exige la implementación de políticas continentales que protejan la sustentabilidad de nuestros recursos. Por estas razones, todo lo vinculado a esta zona compromete la defensa nacional y, consecuentemente, también la defensa hemisférica. En otras palabras, la seguridad del Atlántico Sur no puede quedar en manos de una potencia extracontinental”.
“El desafío que aquí se presenta exige acuerdos entre los países de nuestro continente, del Ártico al Antártico, para fijar las políticas de defensa hemisféricas. Un año atrás recibimos la visita de la entonces Jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, General Laura Richardson. En esta misma ciudad, a pocos kilómetros de nuestras Islas Malvinas, en un acto donde se entonó la Marcha de las Malvinas, se anunció la intención de reforzar la presencia argentina mediante la construcción de una base naval integrada que sirva también como polo logístico antártico. Dicha construcción fue promovida y contará con la colaboración de los Estados Unidos de Norteamérica, convirtiendo a la Argentina en la puerta de entrada al continente blanco. Se reconocía entonces que Argentina es un país bicontinental”, recordó.
A su vez, remarcó que “al día siguiente recibí a la general Richardson en el Senado de la Nación, donde abordamos temas estratégicos en común sobre energía, alimentos, desafíos continentales y política hemisférica. En Europa y en Asia hay guerras por energía y por alimentos. El Papa Francisco dijo que hay una guerra mundial en partes. América es un continente de paz, no queremos que traigan sus guerras a nuestra región. Este es el desafío de la actualidad y del futuro en el Atlántico Sur, y nuestro país debe definir una política clara y sin ambages de su defensa nacional y sus intereses en la región, estableciendo alianzas conducentes con las demás naciones americanas en una verdadera política hemisférica. Hasta aquí la cuestión política”.
“Llegó entonces al verdadero y más profundo propósito de mi discurso: mi reconocimiento a los héroes de Malvinas. Porque cada uno de los hombres y mujeres que en aquel otoño de 1982 participó en la guerra de Malvinas es un héroe de nuestra Patria. La guerra de Malvinas es la mayor gesta militar de la historia argentina. Un país débil enfrentando a una de las mayores potencias nucleares de la tierra. Y a fuerza de coraje, ingenio y profesionalismo le infligimos un daño considerable, que aun hoy, 43 años después siguen ocultando. Voy a detenerme en el coraje de nuestros militares. Dice Borges, con mucha razón, “Entre las cosas hay una de la que no se arrepiente nadie en la tierra. Esa cosa es haber sido valiente.” Y nuestros soldados fueron valientes. Lo demostraron en la guerra, enfrentando a los ingleses. Por eso, todo aquel que derramó u ofreció su sangre en Malvinas hoy es mi hermano, es hermano de todo el pueblo argentino. No tenemos que buscar héroes en las películas extranjeras ni en el fondo de la historia. Los héroes de la Patria están enterrados en las Malvinas y en el Atlántico Sur; pero también los héroes de nuestra Patria viven con nosotros, caminan junto a ustedes en nuestras ciudades, en nuestros pueblos del interior, son los que arriesgaron sus vidas para enfrentar al enemigo y hoy son el testimonio palpable del coraje de nuestros soldados. Sus nombres nos tienen que ser familiares: Giacchino, el “perro” Cisneros, Estevez, Vázquez, y en la historia serán resucitados por su recuerdo viviente. El hundimiento del Sheffield, el ataque al portaaviones Invincible, el combate de los SAS contra nuestros Comandos, el ataque en Bahía Agradable “el día más negro de la flota inglesa”, los combates alrededor de Puerto Argentino, deberían ser hechos conocidos por todos. Las hazañas, la valentía y el sacrificio de nuestros héroes deben ser enseñados a nuestros jóvenes, que recuperarán de ese modo el orgullo de ser argentinos”.
Finalmente, convocó a “todos los argentinos a emprender un proceso de malvinización, a reconocer y a honrar a nuestros héroes, porque Malvinas nos une como nación y es ese reconocimiento hacia los hombres y mujeres de nuestras FFAA que lucharon en Malvinas, el pilar desde el que comenzaremos la reconstrucción de nuestro amado país”.
“Por ellos. Por nuestros muertos en la guerra. Por los que pelearon en San Carlos, en Darwin – Pradera del Ganso, en Monte Longdon, en Dos Hermanas, en Harriet, en Tumbledown, y en los demás combates, Por nuestros pilotos, Por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré y porque siempre el coraje es mejor. VIVA LA PATRIA”, concluyó.