Los operativos de control realizados durante las fiestas y el inicio de enero arrojaron un dato esperanzador: la mayoría de los fueguinos han adoptado el calentador a gas como alternativa segura. Según Matías Gatti, director de Manejo del Fuego, existe un cambio de paradigma donde la propia comunidad actúa como supervisora, denunciando infracciones a través de las líneas de emergencia.
Sin embargo, esta “responsabilidad colectiva” todavía tiene fisuras peligrosas. El contraste lo marcan los operativos en las zonas agrestes. En las inmediaciones del Lago Yehuin, las autoridades se encontraron con el peor escenario preventivo: fogones abandonados que aún conservaban temperatura y brasas activas.
“Los grandes incendios no empiezan siendo grandes, empiezan con una chispa o un fogón mal apagado”, advirtió con contundencia Rodrigo Cía, subsecretario de Manejo del Fuego.
La preocupación oficial radica en que, pese a las restricciones vigentes por la Ley Provincial N° 1.168, todavía hay sectores que minimizan el riesgo ambiental en una provincia con una historia reciente de desastres forestales profundos.
Desde el Gobierno, recordaron que las sanciones por incumplir la normativa contemplan multas que van desde los 250 a 300 litros de combustible, valor que puede incrementarse según la gravedad del hecho y los daños causados.
“Lo que está ocurriendo en otras provincias debe invitarnos a la reflexión”, concluyó el subsecretario Cía. “El fuego no distingue límites y las consecuencias ambientales son irreversibles. Evitar un gran incendio en Tierra del Fuego es una responsabilidad colectiva”.
Para evitar sanciones y, sobre todo, incendios, se insta a la población a consultar el índice diario de peligrosidad y los mapas de sitios habilitados en la web oficial de la Secretaría de Ambiente.
Información oficial: Mapa de lugares habilitados
Emergencias: 103 (Defensa Civil) o 911.






