La cuenta regresiva comenzó hace tiempo, pero cada vez pesa más. El próximo 15 de enero marcará un antes y un después para la industria electrónica argentina. Según lo estipulado por el Gobierno Nacional, en esa fecha entrará en vigencia la segunda etapa de la quita de derechos de importación, llevando el arancel al 0% para teléfonos celulares y otros dispositivos tecnológicos. En Río Grande, el corazón de la producción fueguina, el clima es de absoluta incertidumbre, tensión, y también por qué no, resignación.
La crisis actual tiene su raíz en el Decreto 333/2025, firmado por el Ejecutivo en mayo del año pasado. Esta norma estableció un cronograma de reducción progresiva de los aranceles a productos importados. Para mayo del 2025, el arancel bajó del 16% al 8%. Para el próximo 15 de enero, será la eliminación total de la alícuota (0%).
Si bien el Gobierno argumenta que la medida busca reducir los precios al consumidor hasta en un 40% y fomentar la competencia, el impacto colateral en el empleo fueguino ha comenzado a materializarse incluso antes de la fecha límite.
Desde la UOM Seccional Río Grande, las cifras son alarmantes. Según el gremio, el riesgo directo alcanza a miles de trabajadores. La falta de competitividad frente a los productos importados —que ahora ingresarán sin barreras— llevará a que las terminales reduzcan sus líneas de producción al mínimo.
Pero recordemos que la situación ya se agravó el pasado 31 de diciembre de 2025, cuando venció el acuerdo de estabilidad laboral firmado entre la UOM y la cámara empresarial AFARTE. Al no renovarse este pacto debido a la “falta de previsibilidad”, ya se han reportado cerca de 1.000 desvinculaciones de personal contratado (PPD y contratos a plazo fijo).
A diferencia de otras crisis, esta vez las empresas no tienen un horizonte claro. El régimen de la Ley 19.640 sigue vigente, y aunque los productos fabricados en la isla mantienen beneficios como la exención del IVA, los fabricantes aseguran que estas ventajas son insuficientes para compensar los costos logísticos y laborales frente a la producción a gran escala de otros países.
Según datos oficiales, la cantidad de trabajadores empleados durante octubre en las industrias promovidas por el subrégimen alcanzaron los 9.323 puestos, lo que representó una leve caída en comparación a lo sucedido en octubre de 2024, cuando fueron 9.392 los operarios registrados en los principales rubros industriales (69 puestos menos).
El dato surge del Boletín Mensual elaborado por el IPIEC (Instituto Provincial de Análisis e Investigación Estadística y Censos), en base a informes que fueron suministrados por el Ministerio de Producción; donde además se consigna la cantidad de productos elaborados.
El informe señala que en el rubro Electrónica, la cantidad de personas empleadas fueron 7.724, un 0,2% menos que en el mes anterior y una caída del 2,5% en la comparación interanual. En cuanto a la cantidad de unidades producidas fueron 1.065.270, representado esto una leve recuperación del 0,9% en la comparación mensual y del 6,2% en la medición interanual.
Lo cierto es que el inicio de este año en nada se parecerá a aquellos años dorados de la industria electrónica fueguina que supo contar con más de 16 mil trabajadores en las distintas plantas de producción de Río Grande y Ushuaia. Se vienen días claves en los que, lamentablemente, continuará profundizándose la incertidumbre.






